Proyecto · Residencial

El jardín acompaña la arquitectura sobria de una casa de campo en Pradera de Potosí. Trabajamos con especies de clima frío —gramíneas ornamentales, helechos arbóreos y plantas de floración estacional— para lograr un paisaje biodiverso y de bajo mantenimiento que se transforma a lo largo del año.
Un diseño naturalista de líneas suaves, curvas y agrupaciones botánicas, pensado para atraer polinizadores y para dialogar con los volúmenes y las ventanas de la casa. La selección vegetal se ajustó a los patrones de lluvia y temperatura del lugar, para un jardín que se siente vivo y en movimiento.
«Queríamos un jardín que no se viera perfecto todo el tiempo, sino natural y en movimiento.»